Paraíso de bondades ecológicas y culturales

  • Crédito: Julio Castaño El Universal

 A quienes les guste respirar aire puro, descansar en medio de senderos naturales, lagos, árboles frutales volcancitos de lodo, y paisajes exuberantes, nada mejor que visitar Turbaco, población cercana a Cartagena -a sólo 15 minutos de la Terminal de Transporte- que encierra una variedad de atractivos que invitan al relax y a la tranquilidad.

Y es que este lugar supera cualquier expectativa ambientalista, pues es dueño de solemnes fuentes de “aguas vivas”, -como son los arroyos de Matute, Mameyal y Cucumán-, que nacen en las entrañas de esta privilegiada tierra, para bendecirla y recorrerla en todo su esplendor. Ni hablar de sus volcancitos, pequeños manantiales de lodo -ricos en sales y azufres-, de gran beneficio para la salud.

En Turbaco se encuentra uno de los jardines botánicos más grandes del país, -Guillermo Piñeres- dotado de abundantes especies vegetales, entre los que se cuenta un alto y fornido árbol de caracolí de más de 500 años de antigüedad.

Todo lo anterior, se confabula perfectamente con las hermosas haciendas y villas campestres, dotadas de modernas piscinas, restaurantes, bares y confortables habitaciones para hospedarse, donde se disfrutan de los más deliciosos manjares de nuestra región.

En noviembre sus fiestas patronales en honor a Santa Catalina se celebran por lo alto; y en diciembre, conciertos, reinas, capitanas, fandangos al son de papayeras -bandas típicas-, cabalgatas, y corridas de toros se toman las calles del municipio.

Bienvenidos a Turbaco, al lugar perfecto para la inspiración, reflexión y el descanso.

UN BOLÍVAR PARA VER Y CONTAR