El arraigo de sus tradiciones

  • Crédito: Luis Eduardo Herran- Aroldo Mestre.

Mujeres, hombres, hombres, mujeres!... quizá el único lugar de Bolívar donde escuchará gritar esas palabras es en las riberas del arroyo principal de San Basilio de Palenque, pequeño pero el más importante corregimiento del municipio de Mahates. En este gran afluente de agua acuden los palenqueros a bañarse y lavar con manduco -especie de palo que emplean las mujeres para restregar la ropa-. El arroyo está sectorizado, hay espacios solo para hombres y otro solo para mujeres. Si en algún momento va a pasar por uno de ellos debe gritar ¡hombre¡ para que las mujeres se encubran un poco y atraviese con total seguridad o todo lo contrario si es mujer. También hay delimitado un espacio mixto.

San Basilio, el palenque de afrocolombianos y descendientes de los esclavizados africanos traídos por los españoles durante la colonización de las Américas, es una localidad -con su propio lenguaje, una mezcla de castellano antiguo con algo de portugués, kimbundo y kikongo, idiomas africanos del Congo y Angola-, que conserva gran parte de sus raíces, costumbres y tradiciones.

Tiene dos barrios: Barrio Arriba y Barrio Abajo y cada uno con diferentes sectores y diferentes organizaciones sociales; los deberes y tareas de toda la comunidad están repartidas por estatus, de acuerdo a la edad. La música tradicional, en especial la de tambores; la variedad gastronómica, el peinado de las mujeres, y los rituales fúnebres -Lumbalú: es un baile, un canto, una melodía para las personas que ya se fueron, también son una parte importante de la cultura de nuestro país-.

Es en San Basilio de Palenque donde existe la oportunidad de impregnarse de la historia de la libertad del pueblo africano en Colombia. Vale la pena conocerlo y descubrir cómo algunos habitantes continúan curando el cuerpo y el alma con hierbas medicinales. Bienvenidos a la tierra de las cocadas, enyucaos, caballitos y las tradicionales ¡alegrías con coco y anís!. UN

BOLÍVAR PARA VER Y CONTAR